Como cada final de mayo, desde hace ya varias décadas, ha tenido lugar en Otones una nueva edición de la hacendera de primavera. Ya es sabido que este día de trabajo comunitario, de larga tradición histórica en nuestras sociedades rurales, se destinaba a realizar tareas de interés común para atender necesidades diversas de la población. Ahora, muchas de esas ocupaciones están cubiertas por los servicios profesionales de las corporaciones locales, pero siempre quedan trabajos que, sobre todo en los pueblos pequeños, restan por hacer.
Es el caso de Otones, donde sus museos e instalaciones societarias se constituyen en objeto de atención preferente de las jornadas de hacendera.
Registrar, finalmente, que la asistencia de voluntarios a esta convocatoria ha sido menor que en anteriores ocasiones.
